domingo, 16 de abril de 2017

Lección 106 | Déjame aquietarme y escuchar la verdad.

Armonía Interior 



LECCIÓN 106

Déjame aquietarme y escuchar la verdad.

Si no le prestases atención a la Voz del ego, por muy ensordecedora que parezca ser su llamada; si no aceptases sus míseros regalos que no te aportan nada que realmente quieras, y si escuchases con una mente receptiva que no te haya dicho lo que es la salvación, podrías entonces oír la poderosa Voz de la verdad, serena en su poder, fuerte en su quietud y absolutamente segura de Sus mensajes.
Escucha, y oye a tu Padre hablarte a través de la Voz que Él ha designado sea Su Voz, la cual acalla el estruendo de lo que no tiene sentido y les muestra el camino de la paz a los que no pueden ver. Aquiétate hoy y escucha la verdad. No te dejes engañar por las voces de los muertos, que te dicen que han encontrado la fuente de la vida y te la ofrecen para que creas en ella. No les hagas caso, antes bien, escucha la verdad.
Hoy no tengas miedo de eludir las voces del mundo. Sigue adelante con paso ligero más allá de su insensata persuasión. No les prestes oídos. Aquiétate hoy y escucha la verdad. Ve más allá de todas las cosas que no hablen de Aquel que tiene tu felicidad en Sus manos, y que te la ofrece con calidez y amor. Escúchalo únicamente a Él hoy, y no te demores más en llegar hasta Él. Escucha una sola Voz hoy.
Hoy se cumple la promesa de la Palabra de Dios. Escucha y permanece en silencio. Él quiere hablarte. Él viene a ti con milagros que son mil veces más jubilosos y más maravillosos que los que tú jamás hayas podido soñar o desear en tus sueños. Sus milagros son verdad. No se desvanecerán cuando al sueño le llegue su fin. Por el contrario, son los que darán fin al sueño; y perdurarán eternamente, pues proceden de Dios para Su Hijo bien amado, cuyo otro nombre eres tú. Prepárate hoy para los milagros. Permite que hoy se cumpla la ancestral promesa que tu Padre te hizo a ti y a todos tus hermanos.
Óyelo hoy, y escucha la Palabra que levanta el velo que cubre la tierra y que despierta a todos los que duermen y no pueden ver. Dios los llama a través de ti. Él necesita tu Voz para hablarles, pues, ¿quién sino el Padre podría llegar hasta el Hijo, llamándolo a través de tu Ser? Óyelo hoy, y ofrécele tu Voz para que Él pueda hablarle a las multitudes que esperan a oír la Palabra que Él pronunciará hoy.
Estáte listo para la salvación. Está aquí, y hoy se te concederá. Y descubrirás cuál es tu función por medio de Aquel que la eligió por ti en Nombre de tu Padre. Escucha hoy, y oirás una Voz que resonará por todo el mundo a través de ti. El Portador de todos los milagros necesita que tú los recibas primero, para que así te conviertas en el feliz dador de lo que has recibido.
Así comienza la salvación y así termina: cuando todo sea tuyo y lo hayas dado completamente, permanecerá contigo para siempre. La lección se habrá aprendido. Hoy vamos a practicar lo que es dar, pero no de la manera en que lo entiendes ahora, sino tal como es. Los ejercicios de cada hora deben ir precedidos de esta plegaria de iluminación:
Me aquietaré y escucharé la verdad.
¿Qué significa dar y recibir?
Pregunta, y confía en que se te contestará. Lo que pides es algo cuya respuesta ha estado esperando mucho tiempo a que la aceptes. Dicha respuesta representará el comienzo del ministerio para el que viniste, el cual liberará al mundo de la creencia de que dar es una manera de perder. De este modo el mundo se prepara para entender y para recibir.
Aquiétate y escucha la verdad hoy. Por cada cinco minutos que pases escuchando, mil mentes se abrirán a la verdad y oirán la santa Palabra que tú oyes. Y cuando la hora haya pasado, liberarás mil más que harán una pausa para pedir que la verdad les sea revelada tanto a ellas como a ti.
Hoy se cumple la santa Palabra de Dios cuando tú la recibes para darla, de manera que puedas enseñarle al mundo lo que significa dar, escuchándolo y aprendiéndolo de Él. No te olvides hoy de reforzar tu decisión de escuchar y recibir la Palabra, repitiendo el siguiente recordatorio tan a menudo como te sea posible:
Déjame aquietarme y escuchar la verdad.
Hoy soy el mensajero de Dios.
Mi Voz es Suya para dar lo que recibo.

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sábado, 15 de abril de 2017

Lección 105 | Mías son la paz y la dicha de Dios.

Armonía Interior 



LECCIÓN 105

Mías son la paz y la dicha de Dios.

La paz y la dicha de Dios te pertenecen. Hoy las aceptaremos, sabiendo que son nuestras. Y trataremos de entender que estos regalos se multiplican a medida que los recibimos. No son como los regalos que el mundo da, en los que el que hace el regalo pierde al darlo, y el que lo recibe se enriquece a costa de la pérdida del que se lo dio. Eso no son regalos, sino regateos que se hacen con la culpabilidad. Los regalos que verdaderamente se dan no entrañan pérdida alguna. Es imposible que alguien pueda ganar a costa de la pérdida de otro. Ello implicaría un límite y una condición de insuficiencia,
Ésa no es la manera de hacer regalos. Tales "regalos" no son sino tratos que se hacen con vistas a obtener algo más valioso; préstamos con intereses que se tienen que pagar en su totalidad; créditos a corto plazo, en los que el que recibió el regalo se compromete a pagar con creces lo recibido. Esta extraña distorsión de lo que significa dar impera en todos los niveles del mundo que ves. Priva de todo sentido a cualquier regalo que das, y hace que los que aceptas no te aporten nada.
Uno de los principales objetivos de aprendizaje de este curso es invertir tu concepto de lo que es dar, de modo que puedas recibir. Pues dar se ha convertido en una fuente de temor, y, así, evitas emplear el único medio a través del cual puedes recibir. Acepta la paz y la dicha de Dios, y aprenderás a ver lo que es un regalo de otra manera. Los regalos de Dios no disminuyen cuando se dan. Por el contrario, se multiplican.
De la misma manera en que la paz y la dicha del Cielo se intensifican cuando las aceptas como los regalos que Dios te da, así también la dicha de tu Creador aumenta cuando aceptas como tuyas Su dicha y Su paz. Dar verdaderamente equivale a crear. Extiende lo que no tiene límites a lo ilimitado, la eternidad hasta la intemporalidad y el amor hasta sí mismo. Añade a todo lo que ya está completo, mas no en el sentido de añadir más, pues eso implicaría que antes era menos. añade en el sentido de que permite que lo que no puede contenerse a sí mismo cumpla su cometido de dar todo lo que tiene, asegurándose así de que lo poseerá para siempre.
Acepta hoy la paz y la dicha de Dios como tuyas. Permite que Él se complete a Sí Mismo, tal como Él define lo que es estar completo. Comprenderás que lo que le brinda compleción a Él se la brinda también a Su Hijo. Él no puede dar a través de pérdidas. Ni tú tampoco. Acepta hoy Su regalo de dicha y de paz, y Él te dará las gracias por el regalo que le haces.
Nuestras sesiones de práctica de hoy comenzarán de manera ligeramente distinta. Da comienzo al día pensando en aquellos hermanos a quienes les has negado la paz y la dicha a las que tienen derecho de acuerdo con las equitativas leyes de Dios. Al negárselas a ellos fue cuando te las negaste a ti mismo. Y a ese punto es adonde tienes que volver para reivindicarlas como propias.
Piensa en tus "enemigos" por un rato y dile a cada uno de ellos según cruce tu mente:
Hermano, te ofrezco paz y dicha para que la paz y la dicha de Dios sean mías.
De esta manera te preparas para reconocer los regalos que Dios te ha dado, y permites que tu mente se libre de todo lo que te podría impedir triunfar hoy. Ahora estás listo para aceptar el regalo de paz y de dicha que Dios te ha dado. Ahora estás listo para experimentar la dicha y la paz que te has negado a ti mismo. Ahora puedes decir: "Mías son la paz y la dicha de Dios", pues has dado lo que quieres recibir.
Si preparas tu mente tal como te hemos indicado, no podrás sino tener éxito hoy. Pues habrás permitido que se levanten todas las barreras que te separan de la paz y de la dicha, y que por fin te llegue lo que es tuyo. Di, pues, para tus adentros: "Mías son la paz y la dicha de Dios," cierra los ojos por un rato y deja que Su Voz te asegure que las palabras que pronuncias son verdad.
Pasa hoy cinco minutos con Él de esta manera cada vez que puedas, pero no creas que menos tiempo de eso no tiene valor cuando no le puedas dedicar más. Cuando menos, acuérdate de repetir cada hora las palabras que lo exhortan a que te dé lo que es Su Voluntad dar y lo que es Su Voluntad que tú recibas. Proponte hoy no interferir en Sus designios. Y si algún hermano pareciese tentarte a que le niegues el regalo que Dios le ha hecho, considera eso como una oportunidad más para permitirte a ti mismo aceptar los regalos de Dios como tuyos. Bendice entonces a tu hermano lleno de agradecimiento y di:
Hermano, te ofrezco paz y dicha para que la paz y la dicha de Dios sean mías.

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viernes, 14 de abril de 2017

Lección 104 | Busco únicamente lo que en verdad me pertenece.

Armonía Interior 


LECCIÓN 104

Busco únicamente lo que en verdad me pertenece.

La idea de hoy continúa con el tema de que la dicha y la paz no son sueños vanos. Tienes derecho a ellos por razón de lo que eres. Te llegan procedentes de Dios, Quien no puede dejar de darte lo que Él dispone. Pero primero tiene que haberse preparado un lugar donde recibir Sus dones. Pues éstos no son bien acogidos por la mente que ha aceptado los regalos que ella misma fabricó allí donde sólo a los de Dios les corresponde estar.
Hoy queremos deshacernos de cuanto regalo inútil nosotros mismos hayamos fabricado y depositado ante el santo altar donde sólo a los dones de Dios les corresponde estar. Sus dones son los que en verdad son nuestros. Sus dones son los que heredamos desde antes de que el tiempo comenzara, y los que seguirán siendo nuestros después de que el tiempo haya pasado a ser eternidad. Sus dones son los que se encuentran en nosotros ahora, pues son intemporales. Y no tenemos que esperar a que sean nuestros. Son nuestros hoy.
Elegimos, por lo tanto, tenerlos ahora, sabiendo que al elegirlos en lugar de lo que nosotros mismos hemos fabricado, no estamos sino uniendo nuestra voluntad a la de Dios y reconociendo que ambas disponen lo mismo. Nuestros períodos de práctica más prolongados de hoy, los cinco minutos que cada hora le dedicamos a la verdad para tu salvación, deben comenzar con lo siguiente:
Busco únicamente lo que en verdad me pertenece, y la dicha y la paz son mi herencia.
Deja a un lado entonces los conflictos mundanos que ofrecen otros regalos y otros objetivos que sólo pueden perseguirse en un mundo de sueños y que se componen de ilusiones, de las cuales dan testimonio.
Dejamos todo esto a un lado y, en su lugar, buscamos aquello que verdaderamente es nuestro cuando pedimos poder reconocer lo que Dios nos ha dado. Despejamos en nuestras mentes un santo lugar ante Su Altar, en el que Sus dones de paz y felicidad son bien recibidos y al que venimos a encontrar lo que Él nos ha dado. Venimos llenos de confianza hoy, conscientes de que lo que Él da es lo que en verdad nos pertenece. Y ya no deseamos nada más, pues no hay nada más que en verdad nos pertenezca.
De esta manera, despejamos hoy el camino para Él, al reconocer simplemente que Su Voluntad ya se ha cumplido y que la dicha y la paz nos pertenecen por ser Sus eternos dones. No nos permitiremos perderlos de vista entre cada uno de los períodos en que venimos a buscarlos allí donde Él los depositó. Traeremos a la memoria el siguiente recordatorio tan a menudo como podamos:
Busco únicamente lo que en verdad me pertenece.
Lo único que quiero son los dones de dicha y paz de Dios.

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